El Rey Juan Carlos entregó este lunes al poeta astur-leonés Antonio Gamoneda el premio Cervantes, el máximo galardón de las letras hispanas, en una solemne ceremonia celebrada en el Paraninfo de la Universidad madrileña de Alcalá de Henares. El prestigioso premio, que otorga el ministerio de Cultura, dotado con 90.430 euros, le fue concedido el pasado 30 de noviembre, en reconocimiento al conjunto de su obra poética.
En la solemne ceremonia, Gamoneda logró conmover al auditorio con una disertación centrada en la influencia de la pobreza, de la adversidad, en la obra de los escritores que la han padecido. Minutos después de recibir de manos del Rey el prestigioso premio, Gamoneda comenzó hablando de "lo increíble" que le resultaba hacerse con el Cervantes 144 días después de que la Reina lo distinguiera con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. "Increíble", pero "cierto". Dos palabras que forman parte de las "causas y convicciones" de este creador, porque "increíble y cierta es también, en su esencialidad, la poesía", afirmó Gamoneda, que leyó el discurso con su hermosa voz, de tono muy grave, y de forma lenta y sentida, subrayando con la entonación y con su mano derecha aquello que creía más destacado.

La vida del poeta leonés (nació en Oviedo en 1931, pero desde los tres años reside en León) no ha sido fácil. Se quedó huérfano de padre cuando apenas tenía un año, y ha conocido "la penuria y el trabajo alienante". "Mis fuentes, en lo que concierne al saber, a la vigilia de la sensibilidad y al acendramiento de la conciencia, son, permítaseme decirlo crudamente, de baja extracción", aseguraba el galardonado, quien sí cree que hay "un estado pasional del pensamiento nacido en la pobreza y servido por el infortunio", una "cultura de la pobreza", diferenciable de la que "prospera a partir de una situación privilegiada". "Dentro de esa cultura de la pobreza yo no soy más que un caso mínimo y ocasional. Mínimo, dentro del inmenso dolor planetario; ocasional, porque mi vida se ha hecho, finalmente, llevadera", añadió Gamoneda, que, de niño, aprendió a leer en el único libro que había en su casa, un poemario escrito por su padre ("Otra más alta vida"), y que a los catorce años trabajaba cargando carbón en la caldera de un banco. Y en esa "cultura de la pobreza, ¿quién soy yo al lado de un François Villon, de un César Vallejo o de un Miguel de Cervantes?", se preguntó el escritor. Un largo y cálido aplauso refrendó las palabras del poeta.
Al acto de entrega del galardón asistieron del rey Juan Carlos y la reina Sofía, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la ministra de Cultura, Carmen Calvo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el director general del Libro, Rogelio Blanco. También acompañan al premio Cervantes el director de la Real Academia de la Lengua, Víctor García de la Concha, el director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, y numerosos escritores, como Luis Mateo Díez, Félix Grande, Antonio Colinas y Ángeles Caso, entre otros.
El Rey destacó que Antonio Gamoneda es autor de una "gran obra, honda, simbólica y conmovedora", que sobresale por su profundidad "y por su arraigado sentimiento ético". Poesía, resaltó Don Juan Carlos, que destaca por "una sobresaliente exigencia estética y una capacidad ilimitada para recrear realidades y transmitir emociones". Por su parte, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, elogió la poesía "auténtica, intensísima, a veces desgarradora y siempre emocionante" de Gamoneda.
Por último, la ministra de Cultura, Carmen Calvo, reivindicó la poesía como "el motor del lenguaje" y el espacio donde "se enriquece el patrimonio lingüístico", y destacó que la poesía de Antonio Gamoneda "contribuye especialmente a preservar y ensanchar ese patrimonio".