martes 06 de julio de 2010, 00:00h
Actualizado: 01/08/2010 19:57h
Tras un verano de ausencia, los jardines del teatro Galileo vuelven a ofrecer un espectáculo veraniego al aire libre, para combinar con una cena relativamente ligera. El pretexto teatral: 'Un marido de ida y vuelta', la comedia de Jardiel Poncela que se degusta con la tortilla de patata.
La noche del estreno Evangelina Jardiel, hija del autor, estaba entre el público. Sobre el escenario su hija –y de Alfonso Paso- Paloma Paso Jardiel, actriz de rebosante vis cómica, casi siempre infrautilizada. Casi sesenta años después de la muerte del dramaturgo madrileño, su teatro sigue provocando las carcajadas.
Joaquín Kremel y Julia Torres han hecho un montaje que, en consonancia con el traje de luces que viste el protagonista, podría calificarse como “faena de aliño”. Una escenografía elemental, un vestuario muy lucido y unos intérpretes eficaces, sirven el texto. Son conscientes de que actúan en un auditorio difícil, con amplificación y con el público atento al escenario y al plato de embutido. Pretender finuras teatrales con este ambiente…
Pero el segundo acto, sobre todo, tiene tanta gracia que se impone a todo. El juego de palabras con lo caliente y lo frío sigue siendo magistral. Los golpes del “espectro del señor” funcionan implacablemente. Y Kremel establece una complicidad con sus compañeros de reparto –Xavier Olza y Pedro Javier- que le permite estirar situaciones cómicas y reforzar con su gestualidad el texto. El público se ríe y aplaude en ese remanso verde de Arguelles. Seguramente no busca más que ponerse al fresco un par de horas y no pensar en el ajetreo veraniego de la gran ciudad. Y eso se lo proporcionan el Galileo, Kremel y Julia Torres.