viernes 04 de mayo de 2012, 00:00h
Actualizado: 22/05/2012 18:56h
Superioridad moral. ¿Qué es eso? ¿Quién es superior a quién? Memeces, expresiones absurdas de personajes enigmáticos, términos que parecen significar algo distinto a lo que sale por la boca de seres extraños que quieren impactar en los demás alegando que las acciones o caracteres de un determinado grupo de personas están más cerca de la bondad o la malicia.
Hace ya muchos años que la presidenta de la Comunidad de Madrid y del PP madrileño, Esperanza Aguirre, viene repitiendo esa monserga de “desterrar la pretendida superioridad moral de la izquierda” y se lo dice a cualquier que no sea de derechas y que contradiga la superioridad moral de los suyos, de los mismos que ayer decían una cosa distinta a la que practican hoy. Por otro lado, el secretario general del PSM y portavoz de los suyos en la Asamblea de Madrid, Tomás Gómez, habló de la superioridad moral de la izquierda y aseguró que la derecha pretende acabar con todas las conquistas sociales de los ciudadanos. ¿De que superioridad moral hablan unos y otros, los mismos que consideran inmorales a todos los que no comparten su moral?
Llamar de todo, y nada de ello bonito, a los que se manifiestan contra los recortes sociales y las medidas contra la crisis de los amigos, cuñados y cercanos a los responsables de la situación de la economía española, es poco alentador y nada respetuoso con los demás. Esos que se sienten moralmente mucho mejor que los que se rebelan por perder lo que habían alcanzado, ellos o gente similar, con esfuerzo y sudor. Hablo de las jornadas de trabajo que no duran todo el día, de los sueldos no de miseria, de la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, de la eliminación de barreras físicas y de las otras pensando en las personas con alguna discapacidad física, intelectual o sensorial, de las ayudas a los emprendedores que no quieren enriquecerse en 13 meses a costa de lo que haga falta, de los hospitales que cuentan con personal dedicado a preservar la salud de sus ciudadanos y no de la cuenta de resultados de los dueños del centro asistencial, que aunque sea de titularidad pública se rige por las leyes de la rentabilidad de las empresas concesionarias, de los colegios y centros de investigación que no se deterioran por falta de dinero.
Es triste que Aguirre no entienda que sus cuitas con los sindicatos y partidos de izquierda no pueden ser una excusa para arremeter contra todos los que pongan el grito en el cielo para denunciar las subidas de los transportes públicos, de la implantación de peajes en las carreteras o de los tajos al presupuesto. Si el PSM se comió el marrón de los recortes anteriores del Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero y no hizo nada para poner verde al recortador de turno, es un problema suyo. Muchos no consienten insultos de alguien que cuando mandaban los otros hacía lo mismo que ahora rechaza. Los condones, el aborto, los gays y sus matrimonios sirvieron a la derecha para agitar la calle y desgastar al gobierno de turno. Eso sí, esta derecha tiene más moral que el Alcoyano a la hora de desnudar a los ciudadanos, dejándoles, viernes a viernes, sin el ropaje de sus derechos sociales, que caen poco a poco como el cabello de los alopécicos.
¿Moralmente superiores la izquierda? ¿Cuál? ¿La de las siglas o los principios?
Qué sabe nadie, excepto Tomás Gómez, que se considera superior por hacer con los suyos lo mismo que denuncia en los inmorales, los que consideran que las personas somos objetos de sus pruebas de laboratorio social. Aguirre dice que los manifestantes dan una imagen de España similar a Grecia u otros países. Quizá prefiera que nos vean como unos muertos vivientes y sumisos que callamos cuando nos pisan y besamos la mano que nos aprieta sin ahogarnos para que los mercados sean los que mezan la cuna desde la que nos destrozaremos si nos caemos. Al final, todo se convierte en un juego de inmorales imbuidos de una moral que parece superior porque ellos lo dicen. La superioridad moral de la derecha o de la izquierda no es más que un titular de una información inexistente. Lo menos inmoral es no hacer a los demás lo que no nos gustaría que nos hiciesen a nosotros.
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Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.
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