Ignacio Fernández Sánchez ha sido un artista enormemente popular con el nombre de Tony Leblanc. He repasado su libro de memorias, publicado el año 1999, pero no he encontrado ninguna referencia a su nombre artístico. Únicamente que Blanc era el segundo apellido de su padre.
Estoy leyendo los artículos sobre su enorme figura artística y todos destacan su extraordinaria carrera cinematográfica. Así que yo voy a repasar la teatral.
Tony apareció en un escenario, en el teatro de La Zarzuela, en julio de 1940, cinco años de su debut en el cine. Bailaba en la revista Repoker de corazones, que encabezaba Charito Leonís. Después sería boy en la compañía de Celia Gámez, con la que trabajó en tres espectáculos. Probó como actor “serio” junto a Ana Mariscal. Con ella actuó en el teatro Lara el año 1946.
Interpretó
Sansón y Dalila,
Don Pío descubre la primavera,
Hombre en tres espejos,
Canción de cuna y Las horas inolvidables, todas en el año 1946. En 1958 volvió a probar suerte como actor “de carácter” con un monólogo que también escribió:
Pobre Jorge, estrenado en el Eslava con Luis Escobar como director. Pero su fuerte en teatro fue siempre la pasarela.

Al dejar a la Mariscal fue contratado el año 1947 como solista en La Latina para la revista Por alegrías, que encabezaba Antoñita Moreno. Ya no abandonaría el género musical, trabajando para otros o constituyéndose en empresario. Tony fue uno de los actores más taquilleros. En casi cuarenta años trabajó con algunas de las grandes estrellas de la pasarela. Con la que fue su novia, Nati Mistral, hizo
¡Viva el folclore!, 1949;
Petit café, 1949;
La maravilla errante, 1950 (y con Lola Flores)
Te espero en Eslava,1957;
Ven y ven al Eslava, 1958 y
Ya estamos aquí. Con el gran Gila
Tengo momia formal, 1952 y
Este y yo, 1960. Con Antonio Casal
Las moninas de Velázquez y
Todos contra todos, 1962. Así podríamos seguir con casi toda la nómina revisteril de la segunda mitad del siglo XX. Otros de sus éxitos fueron:
Devuélveme mi señora, 1953;
Lava la señora,
lava el caballero, 1964;
Yo me llevo el gato al agua, 1966;
¡Que viene el Moreno!, 1968;
Paloma, palomita, palomera, 1971;
Este y yo con dos cojines, 1981… Ese sería su final escénico porque dos años más tarde sufrió el terrible accidente que casi le costó la vida y le retiró de toda actividad artística.
Entre bastidores de un teatro conoció a la que se convertiría en su esposa, Isabel Páez de la Torre. Bailaba en el conjunto del espectáculo que protagonizaba Tony. Pero solo consintió en ser su novia tras la ruptura de la relación que mantenía el actor con Nati Mistral. Acabarían contrayendo matrimonio el año 1955. El matrimonio tuvo ocho hijos.
Menos conocida es su faceta como compositor. Muchos de los temas de sus espectáculos salieron de su imaginación. Pero destacamos uno:
Cántame un pasodoble español, que estrenó Ana María Parra en la revista Lo verás y lo cantarás, pero que popularizó por todo el mundo Lolita Sevilla.
Cuando la fiebre de los espectáculos eróticos invadió el Madrid nocturno, Tony no rechazó meterse de madrugada en los ya desaparecidos cabarets. En el Biombo Chino hizo
La casada cosa quiere, 1978 y
Yo Claudio Tonius, 1979.
Se asomó a la escena en 1940. Hizo mutis de ella en 1981: cuarenta fructíferos años haciendo reír con esa reliquia del pasado que fue la Revista.