Madrid
|
23
38
Madridiario
Miércoles 23 de julio de 2014 | actualizado a las 17:48 horas
2010-09-23 00:00:00
|
Enrique Villalba
La costosa metamorfosis del Palacio de Cibeles
El Palacio de Cibeles concluirá sus obras el próximo 31 de marzo tras un desembolso total de 466 millones de euros para el Ayuntamiento de Madrid. Han pasado nueve años desde que la Corporación madrileña inició un proceso que ha supuesto una auténtica operación de compraventa y trueque de edificios y un continuo gasto. Madridiario les explica esta rocambolesca operación.


Autor: MDO
La nueva sede municipal de la plaza de Cibeles ultima sus obras de reforma. Han sido algo más de 3 años de trabajo que van a permitir a los madrileños contar con un Ayuntamiento más monumental, con un enorme contenedor cultural que pretende acoger exposiciones y eventos de primer nivel, y con un pasaje que se ha recuperado para disfrute de los ciudadanos. Pero esta es sólo la rúbrica de una operación urbanística que ha supuesto grandes esfuerzos al equipo de Alberto Ruiz-Gallardón.

El germen de la operación Cibeles surgió cuando todavía era alcalde José María Álvarez del Manzano, quien proyectó crear un distrito municipal en el centro mediante la concentración de las sedes de las principales concejalías en edificios significativos. Todo comenzó cuando se hundió una parte de la techumbre del edificio de la Gerencia de Urbanismo, situada en la calle Guatemala. El ex primer edil encargó a su entonces concejal de Urbanismo, Ignacio del Río, hacerse con varios edificios para llevar varios departamentos al centro. Los elegidos fueron el de la calle de Alcalá 45 (antigua sede del Banco de Vizcaya y que incluía un aparcamiento en la plaza del Rey) y el edificio situado en el paseo de Recoletos 12, ambos propiedad del BBV. También la mirada municipal se posó en el edificio situado en Alcalá 49 llamado popularmente de las Cariátides, por las que adornan su fachada, que había sido sede del Banco Central y entonces era propiedad del BSCH. Según se determinó en ellos se instalarían las concejalías de Hacienda, Medio Ambiente y Urbanismo, respectivamente.

Cambio de planes
El acuerdo se cerró en diciembre de 2001. La factura ascendía a 201,6 millones de euros que se pagaron con 111,79 millones en metálico y el resto con parcelas en Sanchinarro, Méndez Álvaro, Avenida de Andalucía, Embajadores, Los Coronales y Cocherón de la Villa del Este. Según el plan municipal se esperaba recuperar buena parte de la factura con la venta de la sede de la calle de Guatemala que querían vender a una constructora para, una vez recalificado el suelo, se construyeran pisos de alto standing.

La operación siguió su curso pero Del Río, en abril de 2003, frenó el desembarco municipal en los nuevos edificios ante la previsible llegada del equipo de Alberto Ruiz-Gallardón, por entonces presidente de la Comunidad y candidato del PP a la Alcaldía en las elecciones que se iban a celebrar al mes siguiente. Según se informó entonces, Ruiz-Gallardón le pidió a Del Río que negociara un intercambio de edificios para hacerse con el Palacio de Cibeles, que era propiedad del Estado, y que estaba también incluido en los programas electorales de PSOE e Izquierda Unida.

Ahí comenzó un 'cambio de cromos' entre administraciones que duró un año. Del Río pidió al Ministerio de Economía y Hacienda, entonces dirigido por Cristóbal Montoro, hacer una "cesión gratuita mutua" del edificio de las Cariátides por el Palacio de Telecomunicaciones, sede principal de Correos y Telégrafos.

Acuerdos y desacuerdos
Patrimonio inventarió en ese momento el Palacio de Cibeles en 360 millones de euros y el de las Cariátides —donde Aznar pretendía ubicar el Tribunal Constitucional— en unos 90 millones. Restaban por tanto 270 millones de euros que el Ayuntamiento entregó en propiedades tal como se materializó en un convenio el 30 de julio de 2003. Aparte del inmueble de las Cariátides —que actualmente alberga el Instituto Cervantes— el Consistorio tuvo que alquilar el edificio que había elegido el ministerio en Capitán Haya 41 para acoger la secretaría de Estado de Telecomunicaciones, y tuvo que entregar seis parcelas repartidas por Méndez Álvaro, Legazpi-Antracita, Coronales y Sanchinarro. El alquiler del edificio de Capián Haya, según el contrato que se cerró por tres años, ascendía a medio millón de euros mensuales.

Sin embargo, siete meses después y cuando ya se habían pagado 3,5 millones en alquileres por un edificio que aún se encontraba vacío pues la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones seguía en Cibeles, el convenio fue revisado. Y es que con la entrada en el Gobierno del PSOE, el nuevo ministro de Economía, Pedro Solbes, consideró que el acuerdo no se adecuaba a la reorganización que estaba acometiendo su Ministerio y cambió las condiciones.

En una adenda suscrita el 29 de julio de 2004, el nuevo acuerdo obligaba al Ayuntamiento a ceder el edificio de las Cariátides, que fue valorado en 88,5 millones de euros; asimismo tuvo que reservar 2.886 metros cuadrados del propio Palacio de Comunicaciones para usos postales (a los que se le dio un valor de 15,94 millones); entregó un edificio en la calle Hermanos Álvarez Quintero 3 para acoger el Museo Postal (9 millones) y otro edificio en paseo de los Olmos 5 y 7 para dependencias de Correos (2 millones); aportó una parcela en Sanchinarro de 51.743 metros cuadrados que fue valorada en 91 millones y tuvo que entregar el edificio de Capitán Haya con su aparcamiento correspondiente, pero no en régimen de alquiler sino de propiedad. Para hacer frente a esta última condición, el Ejecutivo de Ruiz-Gallardón se vio obligado a desembolsar a Sacyr Vallehermoso, propietaria del inmueble, 132,85 millones de euros. Esta cantidad se materializó mediante la entrega a la inmobiliaria del edificio de Alcalá 45 —en el que quedó el Área de Hacienda como inquilino hasta 2015— y con la entrega de 152.791 metros cuadrados de suelo en Sanchinarro.

Valores relativos
Como resultado de todo ello, el Palacio de Cibeles fue valorado por Patrimonio Nacional en 375,39 millones pero el Ayuntamiento aportó propiedades por valor de 340,12 millones, según reconoció a Madridiario el delegado de Hacienda, Juan Bravo. Explicó que los edificios monumentales tienen un valor monetario relativo y, por tanto, los acuerdos en relación al precio sólo pueden ser aproximados. De acuerdo con su tesis, la cesión mutua de propiedades entre administraciones no supuso ningún desembolso contable ni un menoscabo en el patrimonio municipal.

A esta cifra ha habido que añadir el coste de la remodelación, cuya factura también ha crecido con el tiempo por "peculiaridades del edificio, dificultades de la obra" y arreglos colaterales. El responsable de las cuentas municipales ya indicó hace meses que se había acometido una primera fase de obras en 24,5 millones de euros, correspondiente al proyecto inicial de reforma elaborado por los arquitectos municipales para alojar el despacho del alcalde y otras oficinas, cubrir el nuevo aparcamiento abierto en la calle de Montalbán y  peatonalizar esta vía.

La segunda etapa correspondió a la transformación del edificio por dentro y por fuera. El proyecto le fue encargado al arquitecto Francisco Rodríguez Partearroyo. La adjudicación inicial de los trabajos costó 48,79 millones, a los que se unieron dos modificaciones posteriores de 9,7 y 24,58 millones y el coste de la recuperación de la calle afectada por las obras (2,8 millones) y la adaptación de la galería de cristales como centro cultural (3 millones).

El coste de obra crecerá un 10%
Por último a estos 89,7 millones, Bravo estima que se sumará un 10 por ciento en concepto de  liquidación de la reforma con lo que la factura se incrementará hasta los 98 millones de euros. Si a ello se le suman los 24,5 de la primera fase, los 3,4 millones de los honorarios del arquitecto y del contrato de consultoría, el coste final asciende a 125,9 millones.

Así, Cibeles le habrá costado al Ayuntamiento 340,12 millones del edificio y 125,9 millones de la reforma. Es decir, 466,02 millones, sin incluir el alquiler pagado por el edificio de Capitán Haya. Ello supone un esfuerzo financiero superior al efectuado en algunos proyectos estrella como la Caja Mágica (293 millones) o la primera fase de Madrid Río (400 millones). A pesar de ello, Bravo considera que la operación de Cibeles ha sido positiva para la ciudad y el coste de la remodelación del palacio ha sido "muy razonable".


ETIQUETAS: Madrid