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Madridiario
Jueves 27 de noviembre de 2014 | actualizado a las 02:20 horas
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Comovalomio.com


Autor: MDO
Las elecciones autonómicas y municipales están a la vuelta de la esquina. Los
partidos con representación parlamentaria, PSM, PP e IU, ya han puesto cara,
nombre y apellidos a sus candidatos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid ya la Alcaldía de la capital. La designación de los aspirantes a sentarse en los despachos que hoy ocupan Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón, tras los comicios de mayo, se ha hecho más o menos democráticamente, siguiendo las reglas de juego de cada partido, que poco o nada tienen que ver con la democracia al uso en comicios no internos si no de los otros, es decir,  en los que los ciudadanos elegimos en las urnas. Angel Pérez y Gregorio Gordo, son los primeros de las listas de IU a la Cámara regional y al Consistorio capitalino; Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón, los de las candidaturas del PP, y Tomás Gómez y Jaime Lissavetzky, los del PSM.

A decir verdad, el único elegido por los militantes del partido a que representa
es Tomás Gómez, que forzó unas primarias porque de no hacerlo se habría quedado más tirado y utilizado que una colilla de cigarrillo de tabaco. Los demás, incluido Lissavetzky, fueron designados por órganos intermedios entre los que más mandan y los que tienen la única función de obedecer, es decir, los
militantes de base.

En IU, los que van en las listas de sus primeros se eligen teniendo en cuenta el
peso de cada familia interna. Así se recoge en sus estatutos y mientras no se
desarrolle lo que dice la Carta Magna sobre el respeto a la democracia en la
manera de funcionar de los partidos políticos, esto es lo que hay.

En el PP, Gallardón y Aguirre meterán en sus candidaturas a los que consideren mas convenientes, teniendo en cuenta no herir las sensibilidades del otro que manda, es decir, que seguro que Aguirre mete en su lista a alguna persona de Alberto y claro que Gallardón incluirá en la suya a militantes cercanos a Esperanza. Si hiciésemos lo mismo los ciudadanos a la hora de elegir al presidente de la Comunidad o al alcalde de nuestro pueblo, sería muy parecido a la democracia orgánica de hace muchos años. Tomás Gómez, ganador de las primarias, considera, por sus últimos movimientos, que el poder es una prolongación de sus brazos y que lo puede controlar todo con sólo extender sus extremidades. Lissavetzky quiere más de los suyos, en la lista que le hizo Gómez, y hace bien en quejarse, pero no debe olvidar que él hace tiempo también fue secretario general de la FSM e  hizo lo que le vino en gana con su poder. Da la sensación que dentro del PSM casi todos piensan en 2012, dando la sensación de que dan por descontada la victoria del PP.

No está en sus pensamientos los problemas de los ciudadanos, sino el control
férreo del partido, por eso prefieren quedarse con la parcelilla de cada
Agrupación Local y de esta manera colocar más o menos de los suyos en el Comité Regional del PSM y en los puestos que haya que rellenar con personas de confianza. Algunos piensan que si su máximo jefe del partido, en estos momentos, José Luis Rodríguez Zapatero, se cae, porque tropieza o porque le empujan, pueden estar entre los que decidan el nombre del nuevo mirlo blanco del socialismo español.

Nadie sabe quién estará en las listas, porque no depende de ellos sino de sus
padrinos, pero todos, los de todos los partidos sin excepción, han abierto una
cuenta de Internet llamada “cómovalomío.com” y según cuentan los propios
interesados, hasta a fecha nadie ha entrado en sus dominios informáticos. Esto
es lo que hay.


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