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Madridiario
Martes 30 de septiembre de 2014 | actualizado a las 21:49 horas
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Bicefalia, duplicidades y opacidad

El (por el momento) último terremoto que ha sacudido al Ayuntamiento de Madrid ha venido a demostrar de nuevo la inestabilidad del equipo de gobierno del Partido Popular, a pesar de la mayoría con la que cuenta en el consistorio.

Desde que se celebraron las últimas elecciones municipales en 2011, en Madrid se han sucedido los gobiernos a impulsos de variadas circunstancias, y ninguna buena: la espantada del exalcalde Gallardón, la tragedia del Madrid Arena y la sucesiva imputación de diferentes miembros de la Junta de Gobierno y, últimamente, la sentencia del Tribunal Constitucional que impide formar parte del gobierno municipal a personas que no ostenten la condición de concejal electo.

Parecería que con esta sentencia ha brillado la justicia, ya que se impide que las ciudades sean gobernadas por aquellos que no se han sometido a la elección de sus conciudadanos.

Sin embargo, debemos preguntarnos si realmente ha sido así. Desde luego, no en el caso de Madrid. En nuestra ciudad, la sentencia ha afectado a dos Áreas, la de Medio Ambiente y la de Las Artes, Deportes y Turismo, cuyos titulares, puestos a dedo por la Alcaldesa Botella, han sido relevados de sus cargos a raíz de la sentencia... para ser inmediatamente recolocados en nuevos puestos de poder.

El caso del exdelegado Gómez-Angulo probablemente sea más grave, ya que su nuevo puesto de coordinador general de la alcaldía le convierte de facto en una especie de vicealcalde en la sombra. Pero no menos grave resulta el caso de Fernando Villalonga, exdelegado de Las Artes, Deportes y Turismo que, con la nueva situación, se ha hecho con el poder en las empresas municipales dependientes de este Área, instaurándose una situación de bicefalia que no augura nada bueno.

Estamos hablando de un conjunto de empresas que gestiona buena parte de lo que se debería gestionar directamente desde el Área. Por una parte, Madrid Arte y Cultura, S.A. (MACSA) maneja ya casi toda la vida cultural de la ciudad: los teatros municipales, la Cabalgata de Reyes, el Carnaval, los Veranos de la Villa, CentroCentro Cibeles, Matadero, Conde Duque, las Fiestas de San Isidro... Prácticamente sólo quedan fuera de su esfera los museos municipales (que, salvo excepciones, permanecen en su mayoría cerrados total o parcialmente), el deporte de base y la red de bibliotecas. Por otra parte, Madrid Visitors and Convention Bureau, S.A., es la empresa que, previa fusión de los antiguos Patronato de Turismo y Promoción Madrid, gestiona la política de la ciudad en materia de turismo.

Estas dos empresas han firmado recientemente un acuerdo de fusión que tendrá como resultado la creación, el próximo mes de septiembre, de una sola macroempresa de nombre largo y significativo: "Madrid Destino Cultura, Turismo y Negocio". O sea, Madrid Todo. Se trata de una fusión que causa cierta inquietud vista desde el lado de la cultura, porque parece bastante cierto el peligro de que "negocio" y "turismo" fagociten el resto, y que la importante e irrenunciable función social municipal en la difusión cultural y la prestación de servicios culturales a sus ciudadanos quede, como poco, desdibujada.

A esta macroempresa se añadirá previsiblemente, además, la hundida Madrid Espacios y Congresos, S.A., cuya próxima disolución ya ha empezado de la peor manera, con ERE y ventas de patrimonio incluidos.

En definitiva, en el horizonte tenemos un Área de Las Artes, Deportes y Turismo dividida en dos grandes bloques: por un lado, una empresa municipal que asume prácticamente todas las competencias y, por otro, un Área francamente residual que se va a limitar a gestionar aquello que a la parte empresarial no le parezca negocio: bibliotecas, museos y deporte de base.

Eso sí, la estructura va a contar con tantos altos cargos como sea necesario: en la supuesta cúspide, el Concejal Delegado de las Artes, Deportes y Turismo, Pedro Corral, e, inmediatamente a sus órdenes, la Concejal Delegada de Deportes, Patricia Lázaro, y un "tercer Delegado", el presidente de las empresas dependientes del Área, Fernando Villalonga. Todos y cada uno de ellos, por supuesto, con su correspondiente equipo de consejeros y asesores.

Es imposible que en una estructura orgánicamente tan compleja no se desarrollen duplicidades. Dejando aparte el personal de los diferentes equipos de trabajo (jefes de gabinete, de prensa, etc.), también se duplican funciones, y hasta se hacen la competencia: es muy claro en el caso de los museos, abandonados por sus responsables políticos mientras MACSA se dedica a organizar exposiciones de colecciones privadas.

Con todo, lo más preocupante es la falta de control y de transparencia a la que nos aboca esta situación, porque da la impresión de que todas aquellas competencias que, por gestionarse desde empresas municipales, han caído bajo el control de Fernando Villalonga, se ejercen de forma absolutamente autónoma y sin someterse a fiscalización. Se pueden poner diversos ejemplos de ello, que no por anecdóticos son menos significativos. Como muestra, un botón: el día 17 de junio Fernando Villalonga, acompañado por la Alcaldesa, presentó la campaña de turismo de 2013... el mismo día y a la misma hora a la que se celebraba la Comisión de Las Artes, Deportes y Turismo, que es mensual (es decir, que fechas para elegir había), por lo que no pudo asistir a dicha presentación ningún miembro de la Comisión, empezando por el mismísimo Concejal Delegado, Pedro Corral, que se supone es el máximo responsable de la política turística municipal.

Otro ejemplo, en este caso de opacidad, es la palmaria dificultad para conocer las remuneraciones percibidas en la actualidad por el exdelegado y aquellos miembros de su equipo que le han seguido en esta nueva aventura (y especialmente su mano derecha, el antiguo Coordinador General de Las Artes Timothy Chapman, recientemente nombrado por Villalonga Consejero Delegado de una de esas empresas municipales), a pesar de que el Grupo Municipal de UPyD lo ha preguntado de forma insistente tanto en comisión como por escrito. La única contestación recibida ha sido la remisión a sendos Acuerdos del Pleno del Ayuntamiento de Madrid de los años 2004 y 2008, respuesta que, por su desfachatez, llegó a causar la hilaridad de los presentes en la Comisión en que se produjo.

Ya en su etapa de Delegado de Área se mostró Fernando Villalonga bastante remiso a someterse al control de la oposición, anunciando comparecencias que luego no se producían, por ejemplo, o llegando incluso a no asistir a las comisiones. En la actual situación, en la que le resulta más fácil ir por libre, sólo cabe esperar que profundice en esa estrategia tan suya de los hechos consumados: la reciente venta de varias obras de arte propiedad de Madrid Espacios y Congresos así lo demuestra.

En fin, sólo cabe esperar que el Área reaccione y mantenga más sujeta esa parte de sus responsabilidades. En caso contrario, nos esperan dos años muy duros y durante los cuales se corre realmente el peligro de desmantelar, con efectos trágicos, toda la política cultural municipal.